IRONMAN Texas hat an diesem Wochenende Patrick Lange, Kat Matthews, Antonio Benito und Jelle Geens aus dem Rennen genommen. Vier Favoriten, die mit echten Podiumsoptionen ankamen und mit leeren Händen gingen.
Die Gründe waren von Fall zu Fall unterschiedlich: Verletzungen, mechanische Störungen, taktische Fehler und ein Körper, der einfach nicht mehr reagierte. Was sie gemeinsam hatten, war die Frustration, zu sehen, wie mehrere Monate der Vorbereitung innerhalb von Kilometern verschwanden.
Patrick Lange und Kat Matthews: Wenn der Körper sagt, es reicht
Patrick Lange kam nach Texas, um nach einem verletzungsgeplagten Jahr wieder ein Gefühl zu bekommen.
Der 39-jährige Deutsche, zweimaliger Sieger auf dieser Strecke und dreimaliger Ironman-Weltmeister, brauchte ein solides Ergebnis, um wieder ins Gespräch der Großen zu kommen.
Aber aus dem Wasser wurde klar, dass etwas nicht stimmte. Der Deutsche fand nie seinen Rhythmus.
Beim Radfahren begannen Schmerzen im unteren Rückenbereich zu wachsen, bis sie unerträglich wurden. Ich wusste, dass es schlimmer war, weiterzumachen als ein DNF. „Heute war nicht mein Tag, ich habe meinen Rhythmus nie gefunden und der Schmerz in meinem Rücken hat sich nur verschlimmert“, gestand sie nach dem Verlassen.
Kat Matthews, die derzeitige Leiterin der Pro Series, ist ihrerseits in einer guten Position aus dem Wasser gestiegen. Sein Schwimmen war solide und auf den ersten Kilometern des Fahrrads schien es, als könnte er um das Podium kämpfen. Ein Reifenschaden am Hinterrad ließ sie dann am Straßenrand zurück. Die Britin versuchte, das Rad zu wechseln und weiterzumachen, aber der Schaden war, wie auf Instagram-Bildern zu sehen, zu groß.
Los problemas mecánicos se acumularon y tuvo que retirarse. Su marido, Mark Matthews, explicó después que la rueda estaba destrozada y que no había forma de repararla sobre la marcha. «Era evidente que el pinchazo era grave, no había forma de continuar», dijo Mark.

Antonio Benito y Jelle Geens: errores tácticos y piernas que no responden
Antonio Benito llegó a la transición con opciones. El manchego había hecho un trabajo importante en el agua y en la bici, peleando por un podio que, antes de la prueba, TriRating le auguraba por detrás de Kristian Blummenfelt y Marten van Riel.
Pero al empezar a correr cometió un error que le costó la carrera: «Todo iba bien hasta que nos bajamos a correr y tuve la genial idea de seguir a Van Riel», admitió en Instagram después.
El ritmo era demasiado alto y su cuerpo no aguantó. Tuvo que abandonar. Ahora toca analizar qué salió mal y aprender para la próxima. Su entrenador, Pablo Dapena, ha vivido un fin de semana complicado, en el que varios otros pupilos, aparte del propio Antonio, no han rendido al nivel esperado: «No ha sido el fin de semana ideal. Habrá que analizar y reflexionar las causas de manera individual».
Jelle Geens, vigente campeón del mundo de IRONMAN 70.3, también tuvo que retirarse. En su caso, el problema fue físico y repentino. A partir del kilómetro 30 de la carrera a pie, sus piernas dejaron de responder. Simplemente no había más. Geens ahora se enfrenta a una decisión: competir en Kona o centrarse en defender su título en Niza el próximo mes de septiembre.
Allí, en tierras galas, tendrá un nuevo contendiente que amenazará seriamente su corona: Sam Laidlow, ganador ayer de IRONMAN 70.3 Valencia.