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Los tiempos de corte del Maratón de Nueva York, inviables

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10 de marzo de 2026

maratón de nueva york

El estándar oficial para entrar al Maratón de Nueva York por tiempo en la categoría masculina de 35 a 39 años es 2:55:00.

Este año, un corredor con 2:34:32 no entró. Otro con 2:39:48, tampoco. El corte real acabó siendo 22 minutos y 52 segundos por debajo del estándar publicado.

Dicho de otra forma: el tiempo que NYRR anuncia en su web no sirve para planificar nada, se ha convertido en un mero número decorativo.

Un estándar que no es un estándar

El sistema funciona así: NYRR publica unos tiempos mínimos por categoría de edad y sexo. Quien los supera puede solicitar plaza por tiempo. Hasta aquí, razonable.

El problema es que las plazas disponibles por esta vía son limitadas y cuando hay más solicitudes que plazas, se aplica un corte adicional que no está anunciado en ningún sitio. Ese corte se descubre después, cuando ya han llegado las notificaciones de rechazo.

Este año el corte fue el más exigente de la historia de la prueba, tal como cuentan en el hilo de Reddit donde corredores de todo el país comparten sus resultados. Los números son difíciles de procesar: un corredor de 37 años con 2:36 rechazado con 19 minutos de margen sobre el estándar; una mujer de 30 años con 2:55:12 rechazada con 18 minutos de margen. Otro corredor con 2:31:20 que no entra.

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Hay que reconocer que el corte no es aleatorio. Tampoco caprichoso. Responde a una competencia creciente por un número de plazas que no crece al mismo ritmo que la demanda.

Cada año hay más corredores rápidos solicitando entrada por tiempo, y cada año el margen necesario aumenta. Lo que en 2022 era suficiente, en 2026 ya no lo es.

El estándar oficial lleva años sin actualizarse para reflejar esta realidad, lo que genera una expectativa que el sistema sistemáticamente defrauda.

El negocio ha desplazado al corredor

El tiempo no es la única vía de entrada, ni de lejos. NYRR ofrece plaza garantizada a quien complete nueve carreras del circuito y sea voluntario en una, el sistema 9+1.

También a quien recaude dinero para sus causas benéficas. Y existe una membresía premium que da acceso prioritario al registro de esas nueve carreras, que se agotan en minutos cuando abren al público general.

Correr rápido es, en la práctica, una de las vías menos eficientes para garantizarse un dorsal. Un corredor del hilo lo dice sin rodeos: es enteramente culpa tuya por pensar que entrenar y correr rápido te daría una plaza en lugar de hacer reels y TikToks.

El dato que concentra más rabia en el hilo es este: 14.000 de los corredores del Maratón de Nueva York de 2025 llegaron a través de operadores turísticos. Para contextualizarlo: uno de cada cuatro.

Y es que el de los touroperadores es todo un negocio: NYRR cede esos dorsales a empresas que los venden en paquetes con hotel y vuelo por encima de 4.000 dólares.

Un corredor de 2:34 que vive en Nueva York no entra. Alguien con 4.000 dólares y ganas de hacer turismo, sí.

El año pasado NYRR añadió otro capítulo: varios influencers salieron en la carrera por delante de los atletas élite. Las imágenes de corredores haciéndose selfies mientras Kipchoge pasaba entre ellos circularon durante días.

Para los corredores que llevan años intentando entrar por tiempo, no fue una sorpresa. Fue la confirmación de algo que ya sabían.

maratón de nueva york kipchoge

¿Tiene solución?

A priori, pinta mal, porque poderoso caballero es don dinero. Pero sí hay opciones. En el hilo hay una propuesta que genera acuerdo: seguir el modelo de Boston. Eliminar la lotería, establecer cortes reales y transparentes, mantener los dorsales de caridad pero separados del cupo general.

Hay que tener en cuenta que Boston tiene sus propios problemas, pero quien cumple el estándar sabe con bastante certeza si va a entrar o no. En Nueva York, un corredor de 2:34 no lo sabe hasta que le llega el rechazo.

NYRR y la BAA, la Asociación Atlética de Boston —organizadores de la prueba— operan de forma distinta. Boston ha construido su identidad sobre el rendimiento durante décadas.

NYRR, sin embargo, gestiona cientos de carreras al año, financia programas comunitarios con esos ingresos y ha construido un modelo donde el acceso se amplía deliberadamente más allá del tiempo. Que ese modelo haya llegado a este punto es la consecuencia lógica de sus propias decisiones.

Hay una observación en el hilo que apunta más lejos: si más corredores rápidos migran al trail huyendo de este sistema, dentro de cinco años el ultra tendrá los mismos problemas que el maratón tiene hoy.

Ya está pasando en carreras como Western States o UTMB, donde la demanda lleva años desbordando la oferta y el acceso por lotería genera la misma frustración que genera hoy Nueva York.

Asumámoslo: la masificación del running de larga distancia ha superado la capacidad de las grandes pruebas, y ninguna ha encontrado todavía una forma de gestionarlo que no enfade a alguien.

#running

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