Hoka llega a 2026 con su lanzamiento más esperado. La Cielo X1 3.0 coincide con el patrocinio del Zurich Marató de Barcelona y trae un mensaje claro: hemos escuchado las quejas.
Porque había quejas.
La versión 2.0 era una zapatilla de rebote brutal, pero demasiados corredores la abandonaban en distancias largas por culpa de la inestabilidad en el talón. Esa sensación extraña de balanceo hacia atrás al estar de pie, esa inseguridad que aparecía justo cuando más cansancio había, penalizaba la musculatura en el peor momento posible. Hoka ha rediseñado por completo la geometría de la base para solucionar exactamente eso.
El resultado es una zapatilla que sigue siendo explosiva pero que ahora te da confianza. Más predecible. Más segura.
Lo que hay dentro
La mediasuela combina dos capas de espuma PEBA de densidades diferentes: la superior aporta reactividad, la inferior algo más de control. En medio va la placa de fibra de carbono de longitud completa, con un diseño alado. Esas alas laterales no son estética: son las responsables de dar soporte extra en el aterrizaje, y explican buena parte de la mejora de estabilidad respecto a la generación anterior.
El perfil queda en 38 mm de talón y 31 mm de antepié, con un drop de 7 mm. Al no superar los 40 mm cumple con la normativa de World Athletics sin margen justo, sino con holgura.
El peso es el más bajo de su historia. 213 gramos en talla estándar de hombre, entre 175 y 179 en mujer.
El upper es otro de los cambios grandes. Hoka abandona el material de tacto plástico que tanto se criticó en la 2.0 y adopta un tejido cruzado llamado Leno weave, más transpirable y más agradable contra el pie. La lengüeta es fina y notablemente más larga, envuelve bien el empeine, y el sistema de cordones es asimétrico.


La suela exterior prescinde del caucho tradicional en favor de piezas de poliuretano moldeado por compresión. Los que ya la han probado dicen que el agarre es sobresaliente: curvas cerradas, líneas de pintura, asfalto mojado. Sin dudas.
Cómo se comporta en carrera
El ajuste es de competición pura. La horma abraza con firmeza y la caja de dedos es estrecha, sin espacio para expansión. Talla habitual, pero sabiendo que va ceñida.
En movimiento es una catapulta. El perfil MetaRocker empuja hacia una cadencia rápida y premia a quien entra de mediopié o antepié. Cuando llega el cansancio y la técnica empeora, la parte trasera sigue siendo relativamente estrecha y puede exigir algo más, aunque no tiene nada que ver con la brutalidad de la 2.0 en ese aspecto.
Alternativas si no convence
Si la horma estrecha o el carácter tan agresivo no encajan, la Hoka Rocket X3 es la opción lógica dentro de la misma marca: también lleva placa de carbono, pero con un diseño más tradicional, más estable y más accesible. Fuera de Hoka, la Puma Deviate Nitro Elite 4 aparece en las comparativas especializadas como referencia a tener en cuenta.
El precio de lanzamiento son 275 euros.